Inmersos en una sociedad tecnológicamente cada día más avanzada, observamos pasivamente una “brecha digital” que aumenta de forma exponencial y que se interpone entre diferentes sectores sociales. Una sociedad que evoluciona a un ritmo frenético, mucho más rápido que el relevo generacional, ello implica que para pertenecer a la sociedad del momento es necesario realizar un esfuerzo que muchas personas difícilmente pueden asumir. Una sociedad que pretende ser más inclusiva pero que genera el fenómeno inverso, ya que genera aislamiento precisamente en la era de la comunicación, aparición de obstáculos y barreras que influyen negativamente en la felicidad de las personas, víctimas del pensamiento del viejo capitalismo que relaciona felicidad con disponibilidad económica, sentimiento arraigado también en las ideologías progresistas abogando por una igualdad de bienestar físico…
La naturaleza es sabia, y puede hacer que de entre este mercado de despropósitos emerja un movimiento conciliador capaz de demostrar el mejor camino para las relaciones humanas; en esta línea de trabajo tengo la intención de encauzar mi proyecto de investigación, concretando cómo las nuevas tecnologías pueden dejar de ser un elemento “distanciador” de las personas para ser un elemento “conciliador” entre personas.
Conceptos clave: Redes Sociales Inclusivas, Conciliación, Bienestar emocional (felicidad), Oportunidades para todos…
Análisis de la situación, definición del problema a investigar.
Adentrados en la era de la comunicación a través de las nuevas tecnologías, su uso aumenta de forma exponencial hasta alcanzar unas altas cotas, sin embargo aún distan mucho de una optima utilización, mientras unos hacen de estas herramientas un uso casi imprescindible para su quehacer diario, otros, por el contrario, o las ignoran o no son capaces de utilizarlas ya sea por no poder acceder a ellas por razones económicas o por falta de formación para utilizarlas, quizás por una deficiente adaptación de las nuevas tecnologías a diferentes perfiles.
Mientras para unos hablar de Internet, Web.2, Redes, etc. Es hablar de posibilidades y de futuro, es para otros un símbolo de distancia, de aislamiento, de soledad, hasta los propios usuarios pueden sufrir estos efectos, como dice un estudioso australiano en la materia; “El uso de Internet se detrae de otras actividades sociales y genera aislamiento social y problemas de bienestar Psicológico” no sólo de los usuarios sino también de terceros con quién se relacionarían, Todo ello añadido a la falta de relaciones sociales de que está aquejada nuestra sociedad debido los nuevos cánones de valores y al ritmo de vida…
Con ello marcamos una tendencia a una mayor discriminación de personas, colectivos o sectores sociales verbigracia tener una legislación aparentemente fomentadora de la inclusión, la igualdad y la defensa de los derechos humanos.
Un ejemplo lo podemos ven en la gente mayor, que si bien intentamos procurarles un bienestar físico e incluso se les colma de atenciones, más aquejan soledad, agravada cuando aparecen impedimentos físicos o psíquicos debidos a la edad o a enfermedades crónicas. La pregunta podría ser:
¿Pueden las Redes Sociales, las TIC, mejorar la calidad de vida emocional de los colectivos, ahora, marginados tecnológicamente?
¿Qué debemos buscar?
Se trata de demostrar a través de experiencias que el uso de las Redes Sociales pueden mejorar la calidad de vida de las personas abriendo las puertas a una serie de relaciones e interacciones de las que en cierta medida están marginados, dándoles la oportunidad de sentirse útiles tengan o no cualquier tipo de impedimento que le priva de otras formas de relacionarse.
Para dicha investigación es necesario seguir dos caminos:
Por una parte, como paradigma cuantitativo, analizar las Redes Sociales para buscar en que tipos de redes pueden interaccionar mejor no sólo entre ellos, caso en el que fomentaríamos la exclusión como se está haciendo actualmente, analizar las Redes Sociales durante el proceso de investigación. Ello es posible gracias a las directrices propuestas por diferentes autores como Robert A. Hanneman i Mark Riddle, para nombrar algunos, con las que podemos manejar datos cuantitativos.
Por otra parte, como paradigma cualitativo, realizar algunos estudios de casos donde puede tener más importancia el aspecto cualitativo que el cuantitativo ya que la satisfacción, la felicidad de las personas difícilmente puede ser medible cuantitativamente. En este caso la evaluación se hará por prospección directa a los sujetos implicados o personas de su entorno si el caso lo requiere. Demostrar el hecho de que las redes sociales pueden ser inclusivas para todos aunque para ello debamos mejorarlas, adaptarlas, dentro de la filosofía de que son las herramientas que deben adaptarse a las personas y no al contrario.
Bartolomé Ballester Puig.
